TEMA:
Volumen abstracto-expresivo que muestra el viaje, el viajero, su aporte, a través de 2 conceptos.
OBJETIVO:
Traducir a las 3 dimensiones, lo que ya se ha descubierto en este encargo.
Manejo formal, visual, constructivo.
FORMALIDADES ENTREGA:
Fecha de entrega : 6 de mayo 2009
Cuerpo volumétrico equivalente a un prisma de 30x30x30cm.,(27.000cm3), desarrollado en cualquier material o mezcla de ellos, con cualquier técnica o mezcla de ellos, que traduzca, exprese, 2 conceptos elegidos anteriormente o nuevos. Se usaran técnicas aplicadas a mano, permitiéndose el uso de recursos impresos, solo cuando sea collage o foto usada como textura, como color, no como imagen perceptual.
Se anexara una ficha en papel de 10x20cm, formato horizontal o apaisado, donde se colocara el nombre del autor, el viajero, los conceptos usados., escrito a mano.
Se podrá usar texto, tipografía, en forma mínima, el interés esta centrado en la expresión del volumen.
ASPECTOS A EVALUAR: entrega puntual: 1 punto, oficio, calidad técnica de la construcción del volumen: 2 puntos, coherencia entre el objeto y los conceptos usados: 2 puntos, calidad de la propuesta en términos de manejo de variables visuales y aporte creativo.
Santiago, 30.04.2009
jueves, 30 de abril de 2009
CONCEPTO
Se entiende como concepto a la abstracción intelectual de las características o notas esenciales de un elemento físico o ideal, y prácticamente es toda aquella especificación que se le da algún objeto, trabajo, etc.
Mediante los conceptos comprendemos lo que una cosa es, sea colectivo o individual, o lo que esa situación supone, separando lo que tiene de común con otras cosas y situaciones, de lo que es único e irrepetible. Eso común, aplicable a otras cosas y situaciones tiene por eso un carácter universal; por lo tanto los conceptos son universales, pues se refieren a muchos individuos, cosas, o situaciones. Es decir, el concepto universal es la forma o formalidad bajo la cual comprendemos las cosas y las situaciones.
Gracias a los conceptos podemos nombrar y expresar las cosas y situaciones con palabras, lo que hace posible construir los lenguajes. Las palabras significan conceptos universales.
Por medio del lenguaje podemos compartir lo conocido individualmente y subjetivo y, en la medida en que los demás puedan comprender lo mismo, el conocimiento adquiere un carácter objetivo. De ahí la importancia de los conceptos. Por eso cuando no sabemos algo decimos que "no tenemos ni idea". Por lo tanto, la formación del concepto esta innatamente ligada al aprendizaje, esto significa que todos los elementos, incluyendo lenguaje y cultura, y la información percibida por los sentidos que sea accessible al momento de que una persona construye el concepto de algo o alguien, influyen en la conceptualización. El conocimiento de la experiencia siempre es concreto, tiene una referencia a una cosa, una situación o algo que es único e irrepetible. Por otro lado, la experiencia siempre es subjetiva.
Las cosas únicas e irrepetibles no se pueden conceptualizar desde premisas, usando la capacidad de la mente de inferirlos. En este caso, el cerebro ha de recurrir a las sensaciones derivadas de los cinco sentidos principales y asignar una 'etiqueta' para poder aludir de forma inequívoca a la combinación exacta de sensaciones que nos despertaron la curiosidad de conceptualizar eso en concreto. Por lo tanto nace lo que se conoce como nombre propio.
A efectos de la lógica, las palabras que significan conceptos universales se consideran como clases. Los nombres propios se consideran como una clase universal formada por un solo individuo u objeto, así es que mediante los conceptos clasificamos las cosas y ordenamos el mundo.
Las relaciones entre las palabras y los conceptos son complejas y variables, pues no siempre la misma palabra significa el mismo concepto; un mismo concepto puede expresarse con varias palabras y formas de expresión. La expresión de un mismo concepto puede variar de forma importante según el idioma en que se exprese.
En su máxima abstracción, cuando carecen de contenido material algunos son conceptos formales. También se les llama ideas cuando se pretende señalar ese carácter universal como algo objetivo y no meramente subjetivo.
Mediante los conceptos comprendemos lo que una cosa es, sea colectivo o individual, o lo que esa situación supone, separando lo que tiene de común con otras cosas y situaciones, de lo que es único e irrepetible. Eso común, aplicable a otras cosas y situaciones tiene por eso un carácter universal; por lo tanto los conceptos son universales, pues se refieren a muchos individuos, cosas, o situaciones. Es decir, el concepto universal es la forma o formalidad bajo la cual comprendemos las cosas y las situaciones.
Gracias a los conceptos podemos nombrar y expresar las cosas y situaciones con palabras, lo que hace posible construir los lenguajes. Las palabras significan conceptos universales.
Por medio del lenguaje podemos compartir lo conocido individualmente y subjetivo y, en la medida en que los demás puedan comprender lo mismo, el conocimiento adquiere un carácter objetivo. De ahí la importancia de los conceptos. Por eso cuando no sabemos algo decimos que "no tenemos ni idea". Por lo tanto, la formación del concepto esta innatamente ligada al aprendizaje, esto significa que todos los elementos, incluyendo lenguaje y cultura, y la información percibida por los sentidos que sea accessible al momento de que una persona construye el concepto de algo o alguien, influyen en la conceptualización. El conocimiento de la experiencia siempre es concreto, tiene una referencia a una cosa, una situación o algo que es único e irrepetible. Por otro lado, la experiencia siempre es subjetiva.
Las cosas únicas e irrepetibles no se pueden conceptualizar desde premisas, usando la capacidad de la mente de inferirlos. En este caso, el cerebro ha de recurrir a las sensaciones derivadas de los cinco sentidos principales y asignar una 'etiqueta' para poder aludir de forma inequívoca a la combinación exacta de sensaciones que nos despertaron la curiosidad de conceptualizar eso en concreto. Por lo tanto nace lo que se conoce como nombre propio.
A efectos de la lógica, las palabras que significan conceptos universales se consideran como clases. Los nombres propios se consideran como una clase universal formada por un solo individuo u objeto, así es que mediante los conceptos clasificamos las cosas y ordenamos el mundo.
Las relaciones entre las palabras y los conceptos son complejas y variables, pues no siempre la misma palabra significa el mismo concepto; un mismo concepto puede expresarse con varias palabras y formas de expresión. La expresión de un mismo concepto puede variar de forma importante según el idioma en que se exprese.
En su máxima abstracción, cuando carecen de contenido material algunos son conceptos formales. También se les llama ideas cuando se pretende señalar ese carácter universal como algo objetivo y no meramente subjetivo.
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