La retícula es una estructura invisible, que ordena los elementos tanto tipográficos como figurativos ( fotografías, ilustraciones, tablas, gráficos, etc.), la cual puede ser adaptada según las necesidades del diseñador.
La retícula sólo debe funcionar para ordenar y sistematizar la intuición de nuestros diseños, de lo contrario podría convertirse en una solución mecánica falta de naturalidad; es un herramienta y no un fin, desde el punto de vista funcional y óptico. Consta básicamente de columnas, intercolumnas, filas y márgenes. La columna se define como el área vertical destinada principalmente a los bloques de textos; la fila, por otro lado corresponde al área horizontal que determina una pauta para visualizar dónde comienza o terminan los bloques de texto. Al superponerse columnas, crean una cuadricula que sirve, además, para posicionar las imágenes.
En la diagramación, el texto se presenta en diferentes estados; el título es un texto breve que se destaca por sobre el resto de la composición valiéndose del tamaño, peso, color, disposición espacial, etc.: la bajada es el texto que resume la idea de un tema o crea un interés para inducir a la lectura de este. El párrafo, simplemente, es la división del texto que se comprende entre puntos aparte; se diferencia entre sí por medio de sangrías. La función de la sangría corriente es la de guiar al ojo para diferenciar los párrafos a lo largo de la columna.
Cuando se crea una retícula, es importante considerar el espacio tipográfico, es decir, cuál sera nuestro texto más pequeño para la lectura y que ancho de columna puede ocupar; esto nos permite calcular los otros cuerpos y determinar el número de columnas que ocupará el texto principal de lectura.
* Educación tipográfica / Francisco Gálvez.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario